Días furiosos
Jesús nos enseña que la vida está llena de momentos que no entendemos, donde los sueños se rompen y las cosas no salen como esperamos. A veces, por más que lo intentamos, el día se vuelve difícil y las palabras no alivian nuestro corazón. Así somos los seres humanos: nos confundimos, nos sentimos perdidos y no siempre sabemos qué hacer. Queremos tener el control, pero muchas veces es Dios quien decide el camino y nos toca aceptar que hay cosas que no podemos cambiar.
También es parte de ser humano sentirnos desesperados, no encontrar respuestas, y sentir que la esperanza se nos escapa. Pero Jesús nos invita a confiar, a volver a empezar aunque todo parezca perdido.
Nos recuerda que siempre podemos reconstruir lo que se ha caído y que la alegría se puede recuperar, poco a poco, si volvemos a creer y a confiar en Él.
Así, aprendemos que vivir es aceptar que habrá caos y momentos oscuros, pero también la oportunidad de volver a intentarlo y crecer.
Jesús camina a nuestro lado, dándonos fuerzas para seguir y enseñándonos a buscar la paz y la alegría, incluso en los días más furiosos.
Gino Capelo Recalde.

