Carta No 10 – La oración, don de Dios
Cien Cartas sobre la Oración Interior.
Carta No. 10
En resumen, se trata de no olvidar que, antes de ser iniciativa y esfuerzo del hombre, la oración es un don de Dios.
Dios me pide creer y yo me esfuerzo; amar a mi prójimo, y me ejercito; ser puro, y yo lucho por conseguirlo; esta es la reacción espontánea de muchos cristianos. Todo ello es enternecedor. Es prueba de buena voluntad y de generosidad. Pero es muy simplista, signo de una fe todavía pueril que ignora esta verdad presente en todas las páginas de la Escritura: que el hombre, sin la ayuda divina, es incapaz de agradar a Dios, de responder a sus expectativas.
Creer en Cristo es imposible si Dios no interviene: «Nadie viene a mí si mi Padre no lo llama». Amar es imposible por uno mismo; es el Espíritu Santo, escribe san Pablo, el que llena nuestros corazones con la caridad. Ser puro también lo esperamos de Dios: «Señor, crea en mí un corazón puro». No hay otro medio. Con la oración ocurre lo mismo.
Quizá se han convencido de que hay que dar un tiempo a la oración en sus vidas y se aplican a ello, pero no lo logran, y entonces se acusan de falta de conocimientos, de falta de voluntad, de falta de perseverancia.
Creo que más bien deberían reprocharse no tener una fe adulta. Cuentan únicamente con ustedes mismos. ¿Quieren hacer oración? Pídanle a Dios la gracia de la oración. Que su oración sea para pedir hacer oración. La oración, esa llama dentro de nosotros que sube hacia el Señor, hay que pedirla como Elías pedía el fuego del cielo sobre la leña que acababa de apilar.
Pidan con perseverancia, con humildad, impacientemente, inoportunamente. No olviden que Cristo elogió al amigo insistente, ese hombre que no cedía mientras no consiguiera lo que perseguía.
Henri Caffarel.
¿Quieren hacer oración? Pídanle a Dios la gracia de la oración. Que su oración sea para pedir hacer oración. La oración, esa llama dentro de nosotros que sube hacia el Señor, hay que pedirla como Elías pedía el fuego del cielo sobre la leña que acababa de apilar.

