Ven y verás: El llamado a vivir cosas mayores

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Ven y verás: El llamado a vivir «Cosas Mayores» en nuestro matrimonio.

Queridos hermanos de los Equipos de Nuestra Señora.

Les comparto esta oración y reflexión que ha brotado de mi corazón al meditar el Evangelio de Juan y ese llamado tan potente que nos hace Jesús: «Ven y verás».

Pensando en nuestro caminar y en los Puntos Concretos de Esfuerzo que sostienen nuestra espiritualidad conyugal, se la dirijo hoy a Él, invitándolos a que también sea una oportunidad de diálogo para cada uno de sus matrimonios:

Querido Jesús:

Hoy resuena en nosotros, con más fuerza que nunca, tu invitación: «Ven y verás». Es un llamado que nos conmueve porque es tan sencillo en su propuesta, pero tan complejo al momento de encarnarlo en nuestra vida diaria. Supone movernos. Implica salir de nuestras comodidades, de las rutinas y de nuestras certezas, para ponernos en camino hacia Ti.

Hoy entendemos que ese camino lo recorremos juntos, como esposos.

Ir es ir contigo, seguir tus huellas a tu ritmo y transformar tu Palabra en la escuela de nuestro hogar. Al mirar nuestro presente, nos hacemos la pregunta sincera: en esta etapa de nuestra vida, ¿realmente estamos viviendo contigo?

Tú nos dices «Ven y verás», y nos llamas a encontrarte en lo cotidiano. Por eso, queremos responder a tu invitación a través de nuestra oración conyugal. Que ese espacio diario a solas contigo no sea un rito vacío, sino el lugar donde unimos nuestras voces para pedirte: «Ayúdanos a mirar con tus ojos y a sentir con tu sentir.» Que en esa intimidad compartida con el otro y contigo, tu presencia nos refresque y nos cambie la mirada.

También nos dices «Ven y verás» cuando nos llamas a detener el ritmo frenético del día y encontrarnos en el deber de sentarse. Queremos hacer de ese momento bajo tu mirada un espacio sin negociaciones ni exigencias, donde podamos escucharnos muy dentro. Ayúdanos a mirar ahí nuestra historia conyugal como nunca la imaginamos, descubriendo el espejo de tus ojos en el rostro del otro, para amarnos sin condiciones con una compasión fecunda.

Hoy escuchamos tu promesa como si fuera la primera vez: «Has de ver cosas mayores». Nos pides que no nos conformemos con el camino ya recorrido. No importa los años que llevemos de casados ni esa falsa sensación de que «ya todo está en su sitio» en nuestro matrimonio. Nos desafías a esperar más a través de nuestros esfuerzos.
Por eso, de cara a nuestro próximo deber de sentarse y en nuestra oración conyugal, queremos plantearnos juntos esta pregunta: ¿Qué «cosas mayores» —más amor, más fe, más verdad— sientes, Señor, que nos estás invitando a buscar hoy en lo cotidiano?

¿Nos llamas a un MÁS AMOR?

Pasando del «amor contrato» (donde calculamos) a la gratuidad. Cuidando los detalles sin motivo, anticipando las necesidades del otro y eligiendo la ternura y la escucha atenta por encima del cansancio o de las pantallas.

¿Nos llamas a una MÁS FE?

Pasando de la autosuficiencia a la confianza compartida. Tomándonos de las manos en las crisis para decirte: «Señor, esto nos supera, lo ponemos en tus manos», aprendiendo a mirar al otro con tus ojos de paciencia y agradeciendo juntos los milagros de cada día.

¿Nos llamas a una MÁS VERDAD?

Pasando de la convivencia logística a la transparencia del alma. Atreviéndonos a quitarnos las máscaras para decir con valentía cómo está nuestro corazón, qué miedos guardamos, y sabiendo pedir perdón con humilde verdad, sin autojustificaciones. Ojalá, Señor, como matrimonio y como equipos, nunca dejemos de sorprendernos contigo.

Aquí estamos, dispuestos a acoger tu llamada. Enséñanos a fiarnos del deseo más hondo que nos habita y deja que sea la sed de Ti la que guíe nuestros pasos. Amén.

Gino Capelo Recalde.